viernes, 8 de diciembre de 2023

José

Hace mucho, más de un año, que no escribo por varias circunstancias: familiares, personales... 

Hace dos meses, el 8 de octubre de este 2023, José se fue, y pensé que en cuanto el ánimo me lo permitiera, escribiría, como no podía ser de otra manera, sobre él.

Se fue, yo diría que igual que como vivió; discretamente, sin ruido, muy bien acompañado, eso sí, de todos los que le queríamos y a los que él quería muchísimo.

Fue una persona, sobre todo en los últimos tiempos, que a veces parecía algo ausente, pero la verdad es que no. Él estaba ahí, aunque a veces no hablara, pero estaba, y muy presente, ahora todos notamos su ausencia. 

Yo pasé 39 años junto a él, 38 casados y casi un año de novios; media vida. Al pensar en él, la palabra que me sale siempre es gracias y te quiero. Sí, lo quise desde el primer momento, un amor que crecía con los años, con los hijos, que ayudan a que el amor se vaya fortaleciendo y consolidando. Ves que los hijos están ahí, primero porque Dios así lo ha querido, y también por una entrega total del uno para el otro, sincera y con la ilusión que de ahí pudiera haber descendencia, como gracias a Dios así fue.

Después, con los años, con sus agobios, dificultades, problemas que siempre los hay, ves también cómo los pequeños crecen y se hacen mayores, y son muy buenas personas a todos los niveles... ¡¡Cuántas veces lo habíamos comentado!! Qué bonito es ver a nuestros hijos tan responsables, buenos, cariñosos... En fin, la verdad no podíamos menos que sentirnos muuuy orgullosos y felices.

Luego han ido viniendo los nietos, otra maravilla, y ves cómo la familia va aumentando y que hay una huella, un rastro y sentimientos familiares, que va quedando.

Me es muy difícil decir lo que ha sido y es para mí José. Diría que ha sido lo más bonito y bueno que he tenido; nos hemos querido muchísimo, últimamente era un amor lleno de ternura y dedicación el uno hacia el otro.


Yo sé que él sigue presente en nuestro corazón, por supuesto, pero sabemos que ahí está ayudándonos; últimamente, por sus condiciones físicas, no podía, pero ahora sí; así lo estamos notando. Como siempre, en la sombra, discreto, pero ahí está, cuidando de todos nosotros.

Una vez más, digo "gracias, amor, por todo".

Siempre estarás en nuestra mente y nuestro corazón.

Mi despedida, como me gustaba decirle en ocasiones especiales:


Tuya, siempre,

Tony


miércoles, 18 de enero de 2023

2023, ¡empieza un nuevo año!

Sí, estamos ya en el año 2023. ¡Ufff cómo pasa el tiempo y los días!

La verdad, quería escribir a principios de enero, sobre el día 10... bueno, han pasado unos cuantos días. Quería titularlo 70, 36, 5; pero debido a la demora ya no me ha parecido apropiado.

No es la tómbola o cualquier otro juego de azar, no. Son diferentes aniversarios familiares.

70 son los que ha cumplido mi hermano, el que me antecede; y la verdad, quise celebrarlo con toda la familia, aparte de los suyos, claro, con hermanas y nuestras familias correspondientes. Fuimos 20 y pico. La verdad fue una celebración muy bonita, muy emotiva para mí y de alegría por poder estar ahí y de agradecimiento a ellos, los anfitriones, pues fue una celebración muy esmerada, preparada, al detalle y hecha con mucho cariño e ilusión. ¡Gracias! ¡Seguro que los 70 serán una buena década!

36 los años que cumplió nuestra hija mayor; no está mal. Fue una celebración más íntima pero muy bonita también y de dar muchas gracias por ver en la mujer que se ha convertido: madre de tres hijos, esposa, trabajadora, creativa, alegre. En fin, una mujer que sabe lo que quiere, cuáles son sus prioridades y va a por ello, y en esto está. ¡Bravo! ¡Felicidades!

5 los años que cumplió María, la tercera nieta, que ya va siendo una niña muy mona, lista, que explica muchas cosas, divertida; en fin, estoy segura que también llegará alto, apunta maneras.

Sí, los nietos van creciendo y ya van ocupando su puesto destacado en la familia. ¡Qué bonito!

Bueno, pues ahora estamos acabando enero y para este año, espero y deseo que tengamos un buen año. Ya sabemos que habrá un poco de todo, pero lo importante es afrontarlo con ilusión y expectación y viendo siempre lo positivo que hay en todo momento y circunstancia.

Ya que he empezado con motivos familiares, quiero acabar también con un agradecimiento inmenso a la familia que he tenido y ya no están, la que tengo (la gran familia) y finalmente la que he podido formar. ¡GRACIAS!


Tony Sarrias

miércoles, 12 de octubre de 2022

¿Un domingo más?

Domingo, 18 de septiembre de 2022

Pues no lo sé; la verdad, está siendo un día especial... aparentemente no hay ningún motivo especial...  ¿o sí? Bueno, creo que se juntan varios acontecimientos, todos ellos son motivo de agradecimiento.

Nuestro hijo volvió de Tierra Santa, y antes había ido de misión a Chiapas, México, y todo muy bien, ahora ya está de nuevo en Madrid trabajando.

Hace 12 días nació nuestro sexto nieto, Joan, que se adelantó. Nuestra hija tuvo que ir a urgencias, le hicieron cesárea, etc. pero a Dios gracias, todo bien. 


Hemos vendido un piso. Era algo que teníamos pendiente desde hacía tiempo y también ha salido adelante. Ayer celebramos el tercer cumpleaños del nieto número cinco, Marc, y lo pudimos celebrar todos los abuelos y tíos, y primos.

Ayer también fue el cumpleaños de mi hermana, algo mayor que yo. Gracias a Dios, a medida que pasan los años valoras el poder seguir teniendo hermanos; ahora de seis quedamos cuatro, aunque uno está ausente por su estado... y hoy el mayor también hubiera cumplido años...

¡En fin! El calor también va disminuyendo... la salud está estable y gracias a Dios estamos los dos, José y yo. 

Ya digo, no sé por qué, pero hoy me siento especialmente feliz y una vez más digo y pienso de todo corazón: ¡¡Gracias, Señor!!

¡Hasta muy pronto! Tengo pendiente el relato de un finde muy especial.


Tony Sarrias


martes, 2 de agosto de 2022

¡Un año más de aventuras por las mañanas!

Sí, un año, bueno mejor dicho, un curso más, acompañando a los nietos mayores al cole. Como ya he comentado en varias ocasiones, mi día a día habitual empieza así desde que me jubilé hace casi cuatro años.

Entonces tenían cuatro -casi cinco- y tres -casi cuatro- años, eran muy pequeños. Entonces se trataba de no soltarles de la mano, controlar que no se distrajeran... o distraerles con cualquier cosa para que no se aburrieran... En fin, eran muy pequeños, así y todo nunca me hicieron enfadar y se portaban bastante bien.

Como es lógico, al paso de los años esto ha ido cambiando. Ahora tienen casi nueve y siete años. Ahora tenemos algunos días verdaderas conversaciones sobre la familia, sus ilusiones, amigos... una gozada. Ahora sí que algunos días -no todos- surgen ideas y conversaciones de lo más interesantes.

Yo, como siempre, no puedo más que decir "Gracias, Señor!", por hacer que esto sea posible, pues reconozco que es una experiencia única; de paso también veo a mi hija, algún día al yerno y al pequeño Marc.

Al pequeño, que si Dios quiere supongo que se sumara al trayecto, pues ya empezara el cole grande como le gusta decir. Así que si todo va según lo previsto ya seremos uno más, seguro que será divertido y un poco volver a empezar pero con dos personajes ya muy mayorcitos.

Dios quiera que por las circunstancias personales pueda ser así, y abierta también a acompañar a las primitas, que ya van siendo más mayores, o a quedarme con el bebé que si Dios quiere nacerá en septiembre.

En fin, que lo de ser nonna es una bonita aventura y ojalá puedan disponer de mí para lo que convenga mucho tiempo más. La ilusión y las ganas no faltan.


La nonna Tony

lunes, 6 de junio de 2022

New York, New York!

Pues sí, ¡sueño cumplido! Un sueño de muchos años, quizás 20, no sé, pero cada vez que oía o veía algo de Nueva York, tenía como una esperanza e ilusión por ir algún día.

Ya hace unos años, 3 ó 4, nuestro hijo Josemaría nos dijo: "Algún día iremos". Yo, la verdad, no me lo acababa de creer, pero poco a poco la idea fue cobrando fuerza, luego vino la pandemia... y en fin, este año ya nos dijo: "Este año sí", y efectivamente el 9 de mayo allá que fuimos nuestro hijo, mi marido y yo.

La maleta amarilla daría bastante que hablar.

Bueno, antes de ir fuimos escuchando opiniones, consejos... todo sirve, desde luego, pero luego en vivo y directo es cuando realmente lo vives y disfrutas.


Es una ciudad de contrastes, luz, ruido... llama la atención que en un lugar que está tan enfocado al turismo, los pavimentos no están demasiado cuidados; los transportes tampoco... poca accesibilidad para personas de movilidad reducida, los metros la mayoría no tienen ascensores y sí bastantes escaleras. Es verdad, me llamo también la atención que no se veía mucha gente mayor y menos con bastón, como era el caso de mi marido, ni en sillas de ruedas... es curioso, o será que como es tan grande... pues no los ves. Sea como sea, lo dicho, los accesos a los metros en general bastante mal.

Aparte de esto es una ciudad totalmente cosmopolita, gente de todas razas y muy diversa, variopinta; no te ves extraño por allá y nadie se extraña de tu presencia... Alguien me dijo que te sientes como en casa. Bueno, no diría tanto, pero no te ves fuera de lugar. El trato con la gente, en general, correcto.


La verdad es que es un lugar muy bonito de conocer y vivirlo por unos días. Llama la atención, también, el sentido patriótico: en todas partes, incluidos los transportes, está la bandera de los Estados Unidos.

Mi marido haciendo broma en el museo de cera.

Bueno, allá yo creo que necesitarías un mes mínimo, y andando y haciendo buenos recorridos cada día, para poder decir que conoces Nueva York; obviamente no fue nuestro caso. Nosotros fuimos una semana que contando los viajes, quedaron unos cinco días y medio aproximadamente. Fueron, eso sí, muy bien aprovechados, dentro de nuestras limitaciones, pues José, a sus 81 años, no se le podía pedir más, que ya fue mucho.

La llegada -no el vuelo- fue un poco caótica, con pérdida de maleta (despiste mío) y recuperación gracias a la destreza de Josemaría, acomodación en el alojamiento... En fin, que las primeras horas fueron para decir "Dios mío, ¿dónde nos hemos metido?". Después, al día siguiente, ¡el panorama fue muy distinto!

Desde luego, allá todo es súper caro, así que Josemaría opto por coger un pase turístico en el que iban incluidos varios sitios, muy buena decisión; eso sí, era de dos días y había que aprovecharlo.


Así que en esos dos días fuimos a la estatua de la libertad, al museo y exposición memorial del 11S -impresionante-, al Empire Estate, a Rockefeller Center, a un pequeño crucero recorriendo la bahía muy bonito y animado y con muy buen tiempo, al museo de cera -vale mucho la pena, muy logrados los personajes, con mucho gusto, puedes ponerte como uno más-... En fin, una pasada y gozada.


En cuanto a la famosa estatua de la libertad, está bien y desde luego todas las excursiones en ferri pasan cerca, como supongo que no puede ser de otra manera. A mí quizá me decepcionó un poco y creo que a ellos también; te la imaginas mucho más grande, más imponente, espectacular, y claro, comparada con los rascacielos se ve pequeña; así y todo, el lugar muy bien, muy agradable, así que aunque quizás no hay para tanto, vale la pena.

Hicimos un ferri (era gratuito, había que aprovecharlo) que nos llevó a Staten Island. Un lugar... la descripción que me sale es tranquilo, muy tranquilo, tanto que muchos ratos éramos los únicos viandantes. Eso sí, descubrimos un parque con un conservatorio en su interior muy agradable, vimos muy pocas personas y solo una que entraba en dicho conservatorio, fue curioso.


También por supuesto fuimos por el centro de Manhattan, 5ª Avenida, Times Square -impresionante y bullicioso-, Broadway -paseamos por ahí pero no fuimos a ningún espectáculo- y, por supuesto, Central Park: inmenso, precioso, variopinto... en fin, un lugar en el que te podrías pasar días y no te cansarías.


También fuimos a algunas misas, por supuesto.

Alguna fue en castellano e Inglés, en la parroquia donde tienen unos locales (apartamentos) para personas que están de paso, y allá estuvimos alojados. La gente, empezando por Father Andrew y los que se alojan allí, muy agradables; una noche compartimos la cena con ellos, hicieron una tortilla española y otras cosas, estuvo muy bien.

Otra misa fue en Saint Patrick's Cathedral, en plena 5ª Avenida, muy bonita la iglesia y la misa en inglés muy bien, y con bastantes fieles aun siendo día laborable.


El día, antes de volver, el sábado, lo terminamos cruzando por la noche el también famoso puente de Brooklyn. ¡¡Impresionante!! Une Manhattan con Brooklyn. Eso sí: aquí acabó nuestra visita a Brooklyn... no dio para más, pero una muy bonita experiencia.



Finalmente, el último día, domingo, nos hacía ilusión ir a una misa góspel, que había en Saint Joseph of the Holy Trinity, en pleno barrio de Harlem. No llegamos a tiempo, pues era bastante recorrido y llegamos muy tarde. Pero sí nos quedamos a la de las 12h, en español. Llena a tope, el sacerdote muy expresivo, la gente muy participativa... Como nuestra última misa neoyorquina, estuvo muy bien. Y vimos un poco el barrio que ha sido escenario de unas cuantas pelis... es tal cual.


Bueno, y para ir concluyendo y resumiendo.


¿Qué ha significado para mí? 

Aparte de un sueño muuuuuy deseado, ahora realizado, ha sido una experiencia y una aventura increíble, que nunca olvidaré.

Aventura, sí, porque yo también ya tengo una edad, aunque gracias a Dios me noto y creo estar en bastante buena forma. Pero sobre todo por José; a sus 81 años y con algún que otro achaque... no sabíamos cómo lo llevaría. Y una vez más, nos sorprendió mucho y gratamente su capacidad de adaptación!! Pasó de caminar lo justito, evitar escaleras, ser un poco selectivo y rutinario con las comidas... a caminar sin medir distancias, subir y bajar bastantes escaleras (en el metro y en el alojamiento), a comer comida rápida en sitios como Central Park, sentados en un banco escuchando música en directo... 


En todo momento estaba dispuesto a lo que fuera y sin media queja. ¡Inaudito! Ya que en principio no le hacía especial ilusión el viaje, siempre su frase era "yo os acompaño", y fue esto y mucho mas!! La única explicación es... que el amor hace posible lo que a priori parece imposibleChapeau!

En cuanto a nuestro hijo, Josemaría... ¿qué voy a decir? Él fue el artífice, el guía, el organizador, el improvisador en algunos momentos, el perfecto acompañante: paciente con nuestras limitaciones y despistes... bueno, no acabaría de describir todo lo que hizo por nosotros, sus padres. 

Gracias, hijo, por haber hecho realidad este sueño -¿capricho?- mío, pero de verdad nunca jamás lo olvidaré y siempre serán unos maravillosos días que tuvimos la gran suerte de compartir. ¡¡¡GRACIAS!!!

Thank you very, very much.


Tony Sarrias

lunes, 28 de febrero de 2022

Una noche mágica escuchando a André Rieu

Noche mágica la del 12 de febrero en el Palau Sant Jordi de Barcelona, en el que asistimos a un concierto de André Rieu. Hace tiempo que lo vamos siguiendo por YouTube, donde hay muchos conciertos de él y su gran orquesta Johann Strauss.

Mi sueño, desde hace un tiempo, era poder asistir alguna vez a uno de sus conciertos. Claro, había que esperar que viniera a Barcelona... en octubre se empezó a anunciar que venía en febrero, y a partir de aquí... nuestro hijo se encargó; así que fue uno de los regalos de Reyes.



Bueno, la verdad es que vivir en directo un hecho así es algo que cuesta de explicar y desde luego de transmitir lo que allí vives y sientes. Es un espectáculo y puesta en escena increíble, en el que todos los detalles, diría hasta el mínimo, cuentan por su elegancia, buen gusto, buen hacer, empatía desde el minuto uno con el público, simpatía y sobre todo gran profesionalidad de Rieu, por supuesto, y de cada uno de los que componen la orquesta.


El público se implica totalmente, eso es inevitable y es impresionante ver todo el Palau aplaudiendo, riendo, cantando, siguiendo el ritmo con palmas, brazos e incluso bailando el Danubio Azul con un escenario de fondo que va cambiando según la pieza. También hay notas divertidas, nieve que cae, globos... en fin, como digo cuesta de transmitir todo lo que allí sentí, fue una fabulosa y mágica noche.


Todo esto ha sido posible gracias a nuestro hijo, que vino de Madrid para acompañarnos en esta mágica noche, y también el resto de la familia, hermanos incluidos, también lo vivieron de alguna manera y estoy segura de que también estaban felices por vernos disfrutar tanto, a tope, a nosotros.

Gracias, Josemaría, gracias a toda la familia!!


La nonna Tony


sábado, 5 de febrero de 2022

Enero, la vuelta a la normalidad

Enero, a partir del día 6, supone la vuelta a la normalidad. Normalidad que muchos esperan con impaciencia; después de las fiestas, vacaciones escolares, encuentros comidas trajín de buscar regalos... uno ya tiene ganas de volver a lo de cada día. Yo, personalmente, sí y no; por eso, por volver al ritmo habitual, y no porque las fiestas navideñas son muy especiales y siempre es bonito volver a vivirlas. Esperemos que el año próximo sean de verdad normales en el sentido amplio de la palabra.

Bueno, pues ya pasó enero y ha sido un mes bastante normal, aunque como en casi todas las familias, imagino, ha habido algún positivo, con el consiguiente confinamiento. Pero gracias a Dios, y siguiendo la tónica Ómicron, con síntomas leves.


Yo, por mi parte he vuelto a llevar a los nietos mayores al colegio, cosa que a medida que pasa el tiempo cada vez es más divertido, aventurero también a veces, y por supuesto gratificante; pues ellos, cada vez más mayores, 8 y casi 7 años, ya van explicando más, preguntando más, tienen ocurrencias divertidas... en fin, de verdad, ¡una pasada y gozada! Una buena manera de empezar el día.


A partir de ahí, hay de todo. Muchos días desayunamos con la calma con José, rato que también lo disfrutamos. Ahora cada quince días voy con una amiga -también es la manera de vernos- a hacer gimnasia dirigida en un parque de la zona al aire libre, y los otros días algún recado sola o con José, algún otro encuentro con amigas, y por supuesto lo típico de tareas domésticas, la misa diaria... Todo ello forma parte de mi vida y mi día a día.

Bueno, y este mes que en teoría es bastante frío pues resulta que muchos días han sido primaverales... y ahora a afrontar febrero con muchas ganas e ilusión. ¡De momento tenemos una cita a la vista de lo más ilusionante y esperado! ¡En febrero os lo cuento!


La nonna Tony