miércoles, 18 de septiembre de 2024

Verano 2024, un verano diferente

Sí, diferente, pues ha sido el primero sin Él, el pater familias, como a veces me gustaba llamarle; sin el avi Josep, sin papi, sin José, mi amor. Pero la vida sigue y así tiene que ser, y así lo querría Él. 

Ha sido un verano salpicado de varios acontecimientos, celebraciones, salidas esporádicas y pequeñas escapadas, en definitiva, variado y bonito, y sobre todo sintiendo la unión y el amor familiar; de la familia más inmediata y también hermanos, cuñados... pues la familia es un poco como ese mar sin orillas, y esto es así y es bonito.

El inicio fue con la celebración de Sant Joan en la finca de la familia de uno de mis yernos. Celebramos tres onomásticas: mi consuegro, mi yerno y mi nieto pequeño. Fue una bonita celebración, con verbena incluida.


A continuación, a finales de julio, fuimos con mis hijos y nietos (no con los yernos) a una casa en Cunit, y allá estuvimos cinco días, también muy bonitos y agradables, y con la visita, además, de mi hermana y cuñado, una muy agradable y mexicana velada, con función incluida.



Del 21 al 24 de agosto hice una escapada a donde estaban mis hijas y sus familias. Un día en Gisclareny, un pequeño pueblo del Berguedá al que mi yerno había ido de niño y al que ahora va la familia. Un bonito día también, y después fui cerca de Bellver, donde estaba mi otra hija. También fueron 2 intensos y bonitos días. La vuelta en tren fue un poco accidentada y larga, pero bien.


Y finalmente, como broche de fin de vacaciones, Prenafeta, al ladito de Montblanc. Esto fue del 6 al 8 de septiembre, fiesta mayor de Montblanc. No hace falta decir que fueron dos días intensos, también con algún contratiempo meteorológico, pero sobre todo muy emotivo. Días en que nuestro pensamiento se nos iba a Él, las veces que habíamos estado y lo que le gustaba. Y sobre todo para Él era la fiesta de la Mare de Déu de la Serra, patrona de Montblanc, por la que tenía una gran devoción y cariño. 


También fuimos un poco a Vimbodí, pueblo muy cerca de Poblet, donde vive su hermana y familia, que celebraban las "festes quinquennals" (cada 5 años). Lo hacen por todo lo alto, con calles adornadas, procesión y varios actos más. También para mí estuvo lleno de bonitos recuerdos, pues el año en que nos conocimos, el 84, también se celebraba, y Él me llevó y allí conocí a mis cuñados y sobrino. En fin, los recuerdos y emociones no faltaron y, cómo no, agradecimiento por haberlo vivido.

Bueno, y entre medias ha habido alguna que otra escapada, a ver a mis hermanos a Vilassar, a Sant Pere de Ribes; también un par de celebraciones, cumpleaños, santos de mi nieta e hija. Esta última fue en Montblanc, también. Ahora Montblanc es muy especial para nosotros, como no podía ser de otra manera.

Como punto final, quiero comentar el 31/8, un día muy especial para mí, pues este día del año 84, en una Jijonenca que ya no existe, en la Rambla de Cataluña, nos conocimos. Para nosotros siempre fue un día especial, y este año, en su ausencia, quise recorrer en solitario algunos sitios significativos para nosotros: Montalegre, donde nos casamos; la Mercè, donde fuimos después de casarnos; el Tibidabo, al que fuimos en muchas ocasiones de novios y con los niños; y finalmente acabé en una Jijonenca cerca de la Sagrada Familia. Todo un espectáculo, ese día. No entré, pero estuve contemplando y admirando con calma. Un día también lleno de emoción, de sentimientos y pensamientos muy bonitos y positivos, y de decir muchas, muchas veces: gracias, Señor, por todo y por tanto. ¡Gracias!

Tony Sarrias, viuda de Anglès