Así es como defino mi vida en estos momentos: vivir el día a día, y no querer ir mucho mas allá. Pues como bien aparece un capítulo de la Sagrada Escritura, “cada día tiene su propio afán”, el pasado ya pasó y el futuro... ¿llegará?
Mi deseo -nuestro deseo- es que este futuro se prolongue unos cuantos años, pues yo personalmente pienso que me quedan cosas por hacer, que en la familia pueden ir sucediendo varios acontecimientos: nacimientos, promociones profesionales, cambios personales... En fin, creo que la lista sería o puede ser bastante larga. Ya se sabe que una familia, gracias a Dios, va aumentando, y también lamentablemente hay algún fallecimiento y en edades todavía tempranas... Eso no se puede decir que sea “ley de vida”, pero en muchas familias se dá, y la nuestra no está exenta...
A pesar de esto, intento siempre mirar el lado positivo. La familia aumenta, dentro de muy poco esperamos la cuarta nieta y para un poco más adelante, en septiembre si Dios quiere, vendrá el quinto, parece que será niño... Y así... Vamos sumando. ¡¡Gracias a Dios!!
Volviendo al principio, pues sí, cada día para mí es diferente, dependiendo de las necesidades, de las circunstancias y por supuesto con la gran suerte que me da mi situación de jubilada: la disponibilidad de horas que puedo ir adaptando. La verdad es que antes, en mi época laboral, los días venían marcados por el horario, por unas obligaciones más o menos fijas... Ahora es diferente, sin mucho tiempo para pensar “hago esto o lo otro” y sin tiempo para el aburrimiento, pero sí hay este poder ir adaptando el día y las horas a las diversas circunstancias que cada día va generando.
Lo que sí procuro es ser consciente cada día del regalo que para mí eso supone, e ir viviendo diariamente, de un modo u otro, mi lista de objetivos que me hice pensando en la jubilación. Ahora destacaría dos en concreto: estar con, por y disfrutar de la familia, y lo que yo llamo “vivir el barrio”, su entorno, gentes, paisaje, montañas (se puede contemplar por ejemplo el Tibidabo)...
En fin, vuelvo al principio, cada día tiene su propio afán, ¡y ojalá lo sepamos descubrir y vivir!
¡¡Hasta la próxima!!
La nonna Tony








