jueves, 11 de abril de 2019

Vivir el día a día

Así es como defino mi vida en estos momentos: vivir el día a día, y no querer ir mucho mas allá. Pues como bien aparece un capítulo de la Sagrada Escritura, “cada día tiene su propio afán”, el pasado ya pasó y el futuro... ¿llegará? 

 


Mi deseo -nuestro deseo- es que este futuro se prolongue unos cuantos años, pues yo personalmente pienso que me quedan cosas por hacer, que en la familia pueden ir sucediendo varios acontecimientos: nacimientos, promociones profesionales, cambios personales... En fin, creo que la lista sería o puede ser bastante larga. Ya se sabe que una familia, gracias a Dios, va aumentando, y también lamentablemente hay algún fallecimiento y en edades todavía tempranas... Eso no se puede decir que sea “ley de vida”, pero en muchas familias se dá, y la nuestra no está exenta...

A pesar de esto, intento siempre mirar el lado positivo. La familia aumenta, dentro de muy poco esperamos la cuarta nieta y para un poco más adelante, en septiembre si Dios quiere, vendrá el quinto, parece que será niño... Y así... Vamos sumando. ¡¡Gracias a Dios!!



Volviendo al principio, pues sí, cada día para mí es diferente, dependiendo de las necesidades, de las circunstancias y por supuesto con la gran suerte que me da mi situación de jubilada: la disponibilidad de horas que puedo ir adaptando. La verdad es que antes, en mi época laboral, los días venían marcados por el horario, por unas obligaciones más o menos fijas... Ahora es diferente, sin mucho tiempo para pensar “hago esto o lo otro” y sin tiempo para el aburrimiento, pero sí hay este poder ir adaptando el día y las horas a las diversas circunstancias que cada día va generando.

Lo que sí procuro es ser consciente cada día del regalo que para mí eso supone, e ir viviendo diariamente, de un modo u otro, mi lista de objetivos que me hice pensando en la jubilación. Ahora destacaría dos en concreto: estar con, por y disfrutar de la familia, y lo que yo llamo “vivir el barrio”, su entorno, gentes, paisaje, montañas (se puede contemplar por ejemplo el Tibidabo)... 

En fin, vuelvo al principio, cada día tiene su propio afán, ¡y ojalá lo sepamos descubrir y vivir! 

¡¡Hasta la próxima!!



La nonna Tony

lunes, 1 de abril de 2019

Tradición, costumbres, familia...

¡¡Tradición, tradición!!

Así decía una de las canciones de la película El violinista en el tejado, estrenada allá por los años setenta, buena película ganadora de 3 Oscars y otros premios.

Pues eso, no voy a entrar en la película, pero sí contaré que hace unos cuantos días, alrededor de San José, no pude menos que recordarla.  

Mi suegro era panadero, con lo cual mi marido le ayudó unos cuantos años (y tuvo su fama el pan que hacía en el pueblo, Montblanc). Pues en nuestra familia ya se ha convertido en "tradición" que mis nietos mayores, primero el niño y hace dos años, los dos, dado que mi marido, el avi Josep, celebra el santo, mi hija ideó que el avi hiciera cocas con sus nietos; y la verdad, es muy bonito verles a los cuatro (avi, mamá y niños) con las manos enharinadas, amasando, dándoles formas, cociéndolas al horno, de verdad es una gozada verlo y... ¡¡Viva la tradición!! ¡Claro que sí! 

Pienso que las tradiciones son una de las bases para que se mantenga la familia, las raíces, la historia... Para mí es muy emocionante verlo año tras año.



También en nuestra familia -esto no sé si se puede llamar tradición o costumbre- aprovechamos pequeños acontecimientos para celebrarlos. Por supuesto santos, cumpleaños, aniversarios... 



Nosotros, mi marido y yo, desde hace varios años de alguna manera sencilla celebramos el día 22 de cada mes, ya que nos casamos el 22 de junio del 1985. Es una manera de mantener la ilusión y el amor al día y no caer en la rutina, que después de casi 34 años... Pues no sería raro.

También se ha convertido en costumbre/tradición ir mi marido y yo a Zaragoza con la mirada puesta en el Pilar, y disfrutar también de su entorno y sus gentes. Este año, por circunstancias muy especiales, se ha unido nuestro hijo menor, que vive actualmente en Madrid y nuestro punto de encuentro fue ahí, en Zaragoza. 

Ha sido también un encuentro muy especial, pues nos empeñamos en localizar un parque al que habíamos ido toda la familia, allá por el año 1998, y en el cual hicimos bailar una peonza ("baldufa", en catalán), y allá que nos fuimos con la misma peonza en busca del parque. Costó un poco, ya que buscábamos el mismo escenario, una plazoleta con un mapa de España en relieve. Con nuestro empeño, tozudez e ilusión, localizamos el lugar, con gran emoción, y la "baldufa", bajo el impulso del chico, ¡¡volvió a girar!! Al cabo de 21 años, allá estaba, rueda que rueda, ante nuestra emocionada mirada. Esta vez nuestro paso por Zaragoza fue muy, muy especial, bonito y emocionante! Y es que... Zaragoza nunca decepciona.




En fin, hay otras varias costumbres familiares que espero que no sucumban al paso de los años... Sobretodo algún encuentro anual con más familia con la que habitualmente nos vemos poco.

Bueno, resumiendo: olé por la tradición, por las costumbres, por la familia!!! Ojalá continúe así muuuuchos años y, ¿por qué no?, se vaya transmitiendo a las nuevas generaciones.



La nonna Tony 
(simplemente "Tony", para mi gran familia)