viernes, 30 de noviembre de 2018

Hace cinco años...

Hace cinco años de esta foto:



Y hoy:




Si, hoy Bru, nuestro nieto mayor, ¡¡cumple 5 años!! ¡¡Qué mayor!!

La verdad, esta mañana, al verlo y acompañarlo al colegio como casi todas las mañanas, me he emocionado. Es verdad que a los nietos... Los quieres muuucho. Pero sobre la expresión que alguna vez he oído de que se quieren más que a los hijos, yo siempre digo que no, los hijos son los hijos y de esto mis hijas ya tienen experiencia y saben lo que es. Pero sí, ciertamente a los nietos te los quieres muchísimo y te hacen vibrar, rejuvenecer, dentro de las lógicas limitaciones, claro... 

De alguna manera vuelves, casi sin querer, a épocas ya un poco lejanas en las que ellos, los hijos, eran pequeños, pero sin añoranza ni melancolía, ¡¡ni mucho menos tristeza, no!! Yo siempre digo, y así lo creo y vivo, que cada época tiene su momento, bueno la mayoría, y alguno menos bueno, pero son igual de bonitos, ¡por supuesto que sí! Para mí es muy bonito el momento actual: jubilada, esposa, madre y abuela (nonna), con los hijos con la edad que tienen ahora, con sus circunstancias... Pero eso para mí no es menos bonito ahora que cuando eran pequeños.

Con la diferencia -¡eso sí! de que entonces no sabía lo que era ser nonna y ahora tengo el orgullo de decir "olé mis nietos, los que están y los que puedan venir, y olé las madres, y los padres también, por supuesto".

En definitiva, amigos, bravo por la familia!!!

Hasta pronto!!




La nonna Tony (sí, señor).

domingo, 4 de noviembre de 2018

"Creo que..."

Creo que te quiero.
Hoy hace 34 años. Así fue la "declaración de amor" de José, mi marido, que a partir de ese día ha sido mi compañero. mi amor, mi mejor amigo, el padre de mis hijos.

Ayer, recordando la frase -que no deja de ser original-, me decía: "Es que cuando uno se lanza a lo que espera que sea su proyecto de vida, va algo inseguro, es un creo que es así... Pero sí es verdad -y en esto le doy la razón- que hubiera sido más romántico, y para mí más "convincente", que me hubiera dicho frases como "eres el amor de mi vida", "no imagino la vida sin ti"... Pero así y todo, a pesar de la ambigüedad de la declaración, recuerdo que para mí fue... ¡¡Buenooo!! Algo que me hizo volar, soñar... ¡¡algo increíble!!

¡Cómo debía estar! Recuerdo que me dejó en el trabajo, entonces estaba en una clínica de enfermera de noche, y una paciente que apenas me conocía me dijo: "Nena, ¡¡tú estás enamorada!!". Pues sí, lo estaba entonces y lo estoy ahora, 34 años después de aquel dia.

Alguien dirá: ¿Se puede seguir enamorado? ¿O es amor, cariño...? No sé dónde acaba el enamoramiento... Pero sí puedo decir que es por quien mi vida, cada dia al ver que está ahí, conmigo, adquiere una nueva ilusión, más ganas de ir a por todas con tal de que él/nosotros estemos bien, alegres y contentos, contemplándonos simplemente. Esa soy yo, en especial, pues el romanticismo... ¡Me sale por los poros! 

Y, ¡enfin!, viendo además lo que ha significado nuestro amor: la formación de una maravillosa familia, por la cual cada día doy gracias a Dios. Familia, que va creciendo...

Así pues, la conclusión es: desde aquel "creo que te quiero", al cabo de 34 años, José & Tony se quieren muuuucho, ¡hasta el infinito! (expresión que alguna vez dice nuestro nieto mayor, pues creo que sí...). 


sábado, 3 de noviembre de 2018

El broche de oro

Pienso que todo acontecimiento importante tiene su "broche de oro". Pues así ha sido en la última celebración/regalo de mi jubilación "cumplejubi", como dicen mis hijos.

Casi lo definiría como "brochazo": pasar un fin de semana en una casa rural en Sant Hilari de Sacalm toda la familia; nosotros, hijos, nietos. ¿Por qué Sant Hilari? Bueno, ellos, saben que para mi familia, sobre todo mis padres, fue un sitio especial en el que pasamos algunos veranos cuando mis hermanos y yo éramos niños y del que guardamos muy buen recuerdo. También con nuestros hijos hemos ido en alguna ocasión o han ido ellos, y me consta que también le tienen cariño. 

Pues bien, pasamos casi tres días ahí. La verdad es que fue una maravilla, aunque el tiempo, como era la previsión, no acompañó. Pero lo importante es que disfrutamos mucho. Para mí hubo dos o tres momentos, "momentazos", que... ¡En fin! Me sentía en la gloria y dando muchas gracias a Dios de poder estar con ellos viviendo días inolvidables.

Hubo de todo: risas, juegos, conversaciones, alguna toma de decisión de tipo familiar importante, algún lloro de algún niño también -¡como es normal!- y, sobre todo, mucho cariño y ganas de hacernos los días muuuy agradables y tiernos, a pesar del clima.

En fin, pues sí, aquí ¿se acaba? ¿o empieza? la celebración de mi "cumplejubi". Pues, como ya dije esto es sinónimo de júbilo... Que, eso sí, me toca a mí llevarlo a cabo; ¡¡y en esto estoy!!

Aquí pongo el broche a lo que se refiere jubilación... Pero seguiré, pues la vida sigue...