miércoles, 11 de marzo de 2020

La vida sigue...

Sí, la vida sigue, no igual, como cantaba Julio Iglesias. O sí, según se mire.

Desde el 23 de enero, fecha de mi última entrada, pues los días siguen con su ritmo, siempre hay algún cambio normalmente imprevisto, pero el ritmo es bastante rutinario; no me gusta mucho esta palabra, pues suena como la rutina de cada día, el "anant fent" como decimos en catalán, y yo intento que cada día, aunque sea parecido al anterior, tenga su toque, su qué diferente. ¿Cómo lo hago? Lo que he comentado otras veces: haciéndolo con ilusión, con expectación, con amor, con ganas... En fin, cada dçia intento que de alguna manera sea algo diferente, y así no se cae en la rutina propiamente dicha.

Pues bien, desde el 23 de enero ha habido algún agradable encuentro, en concreto con una amiga y compañera de trabajo, uno de los pocos contactos que me quedan, no el único, gracias a Dios, pero sí menos de los que me gustarían, que aunque nos vemos muy de vez en cuando la verdad es que pasamos un rato muy agradable recordando y poniéndonos al día de nuestras cosas, y siempre surge algún proyecto... En fin, una gozada, y además ¡es mañica! Son gente a la que tengo un aprecio especial.

También hubo otro encuentro, una comida con compañeras de mis primeros años de reincorporación a la vida laboral, eso es en el año 95... Y lo hacen muy bien: cada mes, antes de la despedida, ya se fija la próxima cita y va quien puede. Yo a la última, ayer, no fui, y la próxima no sé si podré, pero la verdades que también son unos encuentros muy agradables y siempre con la incógnita de a ver quién vendrá.

Otro encuentro fue artístico, porque son unos artistas, la relación y amistad surgió de una forma curiosa y casual... Es un poco largo, pero el caso es que se suelen reunir cada quince días en un local de música y allá cada uno deja ir su arte. Mi marido a veces me dice "¿por qué no tocas tú?", pero la verdad, amigos... ¡Allí tienen un nivel muy profesional! Pero el caso es que se pasa una agradable tarde.


Y bueno, además, lo de cada día llevar a los nietos mayores al cole, que lo disfruto mucho, aunque tenga que madrugar, tener al más pequeño al mediodía una horita, y después otra horita estar con su madre también, otros bonitos encuentros diarios. Por las tardes, algunas, veo y estoy algunos ratos con las otras nietas, María y Carolina, y su madre. Y bueno, la verdad es que casi cada día veo y estoy poco o mucho con mis cinco nietos, y veo a mis dos hijas y yernos... ¿Qué más puedo pedir? Este fue mi principal objetivo de jubilarme con antelación y ¡voilà!



A parte, tenemos nuestros buenos momentos con José, mi marido, al que a los 35 años casi de nuestro enlace, quiero muchísimo y... ¡Ah, bueno!! ¡Josemaría! ¡Nuestro peque que tiene ya 28 años! Con él mantenemos un contacto diario a través de whatsapp, videoconferencia. Está en Madrid, trabajando en el apasionante mundo del cine... ¡A ver! También es una gozada que, aunque un poco en la distancia, estamos cerca... Y gracias a él sale a la luz este blog.

Bueno, también ha habido en estos días un pequeño susto con una nieta María, que con las fiebres, a veces convulsiona y... Ya pasó. Pero gracias a Dios está bien y siempre tenemos la esperanza de que sea la última, porque agradable no es, desde luego...

Para acabar, solo una breve mención a dos personas muy allegadas que este mes hemos recordado especialmente en el aniversario de su fallecimiento: nuestro padre, de cuyo fallecimiento el día 13 hizo 49 años, y nuestro hermano mayor, el día 26 hizo 7 años. Descansen en paz.

Aquí lo dejo. Como siempre, ¡espero que sea hasta pronto!



La Nonna Tony