domingo, 22 de junio de 2025

¿El día más feliz?

Pues yo diría que sí. Hoy hace 40 años que José y yo nos casamos en Santa María de Montalegre, Barcelona, una iglesia a la que me gusta ir a menudo.

Para mí, y sé que para él también era así, es el día que recuerdo y me gusta recordar con más cariño, ilusión y emoción. Y más, claro, viendo lo que vino después y ha ido viniendo; me refiero a hijos, yernos, nietos... Cuando miro atrás me parece un sueño y, desde luego, es motivo —no solo hoy, muchas veces— de dar gracias a Dios por todo y por todos.

Hoy, este año, 40 aniversario, tenía la ilusión de hacer una especie de bodas de oro, pensando que quizá ya no llegaríamos a los 50 años, ya que él hubiera tenido 95 años, yo, 80… y a saber. Pero en fin, no ha podido ser, pues él ya hace casi 2 años que no está.

Pero, la verdad, para mí está siendo un día especial y bonito, sin tristeza, ni añoranza, ni melancolía… Estoy contenta y agradecida por todo lo que viví con él, por nuestra familia y porque me siento muy querida y acompañada. Y mi deseo es poder seguir unos añitos más (los que Dios quiera) estando. Sí, para mí ahora es un verbo importante: estar. Estar cuando y para lo que me necesiten.

Bueno, y encima este año ha caído en Corpus, una de las fiestas —para mí, y sé que para él también— más bonitas.

Así que, como tantas veces acabo diciendo: ¡Gracias!


Tony Sarrias

martes, 22 de abril de 2025

Hoy hace 84 años...

Sí, hoy, 22 de abril de 2025, hace 84 años que nacía en Montblanc, según me comentó su madre, en la madrugada, Josep; la persona con la cual un día, el 31 de agosto de 1984, nuestras vidas se cruzaron, nos enamoramos y ya no nos separamos, especialmente desde el 22 de junio de 1985, día en que nos casamos, hasta el día 8 de octubre de 2023, que se nos fue al Cielo.

Se nos fue fisicamente, pero su recuerdo, cariño y amor siempre estará en nuestras mentes y corazón. Hablo en mi nombre y de nuestros hijos, y seguro que también demás familia y personas que lo llegaron a conocer.


sábado, 25 de enero de 2025

Navidad 2024

Un año más ya ha pasado: la prenavidad, la Navidad, la postnavidad, con fin y principios de año incluidos, Reyes... En fin, lo digo así pues realmente es así, ya que requiere pensar en cómo, dónde, regalos...

Pero bueno, la verdad, son unos días muy bonitos y que se viven con muchas ganas e ilusión, pues lo que de verdad importa es lo que se celebra: el Nacimiento de Jesús, que se hizo hombre para salvarnos. Esto es lo importante y lo que tendríamos que priorizar por encima de los agobios, trajines, prisas... Pero es difícil conseguirlo.

Bueno, este año, segundo año sin él, José, pero de mucha unión familiar y ganas de eso: estar juntos, cantando, jugando. Los peques, ayudados por sus madres y su tío, hicieron divertidas representaciones... En fin, unos días que, lo dicho, suponen un poco de esfuerzo, pero vale la pena.

Después, llega fin de año. Yo, este año, como el anterior, lo he pasado en casa de mi hija mayor. Muy bonita noche. También, después de una exquisita y caprichosa cena, para hacer tiempo hasta las 12, idearon unos juegos, una bonita y original manera de esperar. A las 12... Bueno, con la ilusión y los buenos deseos para este nuevo año 2025, lo viví con mucha emoción. Recuerdo, sobre todo, cuando llamó mi hijo... Ufff, me emocioné mucho. Él, esos días, estaba en Madrid.

El día 1 fue también muy bonito. Comimos todos en mi casa y, después, vino el momento de los deseos. Hace años se me ocurrió que este día estaría bien escribir deseos en un papel. Se guardan en un sobre que pone: "Abrir el 1 de enero de, en este caso, 2026". Antes de escribir, leemos los del año anterior. Cada uno lee en voz alta los que piensa que puede compartir, con el "¡Bieeeen!" en caso de haberse cumplido o, en caso de no haberse cumplido, un "¡Oooh!" (algo así). Tengo que decir que, en general, se cumplen bastante. En fin, pienso que es un aliciente/motivación para ponerse unos objetivos. Ahora los mayores de los nietos ya participan. Para mí, es bonito y, al menos, pongo todos estos deseos bajo el manto de María, nuestra Madre, y sé que lo que no sale es porque no convenía.


Bueno, el día 5 también es especial. Aparte de la vigilia de Reyes, también es el cumpleaños de mi hija mayor, una celebración más. Hace 2 años que paso este día con ellos, en Sitges, que es donde mi hija quiere ir. Como digo, también es un buen día. 

El día 6, día de Reyes, es también el cumpleaños de mi tercera nieta, María. Además, mi hermano cumple el día 5. O sea que son días bastante cargados...

Bueno, vuelvo a los Reyes. El día 5 nos vamos a la cama con mucha ilusión y empeño en su preparación, para que Sus Majestades puedan reponer fuerzas y sepan (aunque no dudamos de su inteligencia) dónde colocar los regalos: los nuestros (de mi hijo y míos) y los de las familias de las hijas, pues, por supuesto, la carta se hace extensible a la familia. Son unos Reyes muy simpáticos que, además, nos dejan unas cartitas con felicitaciones, consejos, ánimos... En fin, todo un detalle.

Llegamos al día 6: intercambio de regalos, sorpresas, ilusiones y... ¡agradecimiento! En esto también seguimos un ritual que vivíamos ya en mi infancia, y es ir en fila al salón con la puerta cerrada, hacer un poco de comedia como de que "parece que no han dejado nada", y, al final... ¡Ooohhhh!

Bueno, después, por la tarde, nos reunimos este año en mi casa, con mis consuegros (los que viven en Barcelona) y todos, claro, para tomarnos el famoso roscón con sus "faves i reis"... En fin, una bonita y entrañable velada.

Finalmente, el domingo siguiente celebramos de nuevo en casa los dos cumples, el de mi hija y el de mi nieta.


Bueno, este es un resumen de nuestra vivencia familiar de estos entrañables y bonitos días.

Como tantas veces acabo diciendo: ¡Gracias, Dios mío, una vez más, por hacer posible vivir todo esto un año y otro (aunque ya alguien no esté entre nosotros)! ¿Mi deseo? Pues poder celebrar unos cuantos más, hasta que Dios quiera. Pero bueno, lo importante es que se siga celebrando siempre en familia.


Tony Sarrias

PD: Ah, de todo esto tendremos constancia en un ameno y bonito vídeo que sé que mi hijo está preparando.