Pues yo diría que sí. Hoy hace 40 años que José y yo nos casamos en Santa María de Montalegre, Barcelona, una iglesia a la que me gusta ir a menudo.
Para mí, y sé que para él también era así, es el día que recuerdo y me gusta recordar con más cariño, ilusión y emoción. Y más, claro, viendo lo que vino después y ha ido viniendo; me refiero a hijos, yernos, nietos... Cuando miro atrás me parece un sueño y, desde luego, es motivo —no solo hoy, muchas veces— de dar gracias a Dios por todo y por todos.
Hoy, este año, 40 aniversario, tenía la ilusión de hacer una especie de bodas de oro, pensando que quizá ya no llegaríamos a los 50 años, ya que él hubiera tenido 95 años, yo, 80… y a saber. Pero en fin, no ha podido ser, pues él ya hace casi 2 años que no está.
Pero, la verdad, para mí está siendo un día especial y bonito, sin tristeza, ni añoranza, ni melancolía… Estoy contenta y agradecida por todo lo que viví con él, por nuestra familia y porque me siento muy querida y acompañada. Y mi deseo es poder seguir unos añitos más (los que Dios quiera) estando. Sí, para mí ahora es un verbo importante: estar. Estar cuando y para lo que me necesiten.
Bueno, y encima este año ha caído en Corpus, una de las fiestas —para mí, y sé que para él también— más bonitas.
Así que, como tantas veces acabo diciendo: ¡Gracias!
Tony Sarrias

No hay comentarios:
Publicar un comentario