A las 17:00 aproximadamente, hace hoy 40 años, nos dejaba Inma, a sus 32 años, nuestra hermana mayor (de las chicas) y la segunda de los seis hermanos.
No voy a pararme a describirla, pues reconozco que al casarse y marcharse, además, a otra ciudad, yo, que entonces tenía 15 años y era la pequeña... Pues quizás no llegué a conocerla en profundidad. Lo que sí puedo hacer -y a eso voy- es mencionar algunos recuerdos, pocos, pero alguno de lo que significó para mi.
Yo la veía una persona dulce, cariñosa, que le gustaba pasar desapercibida, a pesar de sus capacidades intelectuales ya que se graduó en Derecho con habilidad para otros menesteres. Decíamos que parecía una hormiguita, pues parecía que no hacía nada y... Lo que llegó a hacer para su ajuar, mantelerías, alguna colcha, bordados... ¡En fin! Y además hecho con mucha perfección, pulcritud... Tal como ella era.
Voy a mencionar un detalle que me ha marcado y que me ayuda a recordarla muy a menudo. Una vez íbamos por las Ramblas y al pasar por Casa Beethoven me dijo: "¿quieres una partitura de piano?". Ella sabía que a mí me gustaba tocar en el piano, afición que conservo sin mayores pretensiones, simplemente me gusta... En definitiva, le dije que sí encantada, y allá que fuimos; pedimos una pieza muy fácil (mis dotes no daban para más) y nos sacaron un "Vals Piturrín", un vals facilísimo, lo hojeé y me pareció apropiado.
No es nada del otro mundo, desde luego, pero lo aprendí y tengo que decir que a pesar de que hace años perdí la partitura y he pasado temporadas sin tocarlo, ¡¡me acuerdo!! Y me gusta tocarlo, y a José, mi marido, escucharlo, y por supuesto, siempre siempre que lo toco, la recuerdo con todo mi cariño, y siempre le digo "Gracias, Inma, va por ti".
Y ya, dando un salto en el tiempo, me voy a sus últimos días... A raíz de una serie de síntomas y problemas de visión que nos comentó, yo, que trabajaba en un hospital de Barcelona, se lo comenté a un oftalmólogo y me dijo "que venga mañana mismo, la quiero ver"... ¡Cómo ha cambiado! Antes, si trabajabas en un centro, tenias unas prioridades... Total, que fue verla, hacerle un TAC y ahí salió la causa... Tengo también muy presente la visita médica en la que nos dieron el diagnóstico. Estábamos ella, su marido y yo y... Bueno... No puedo describir lo que fue aquel momento, pero era muy urgente; ella solo decía "¿y las niñas...?". Tenían dos niñas pequeñas de 9 y 7 años; pero lo afrontó con serenidad, dentro del impacto...
A partir de ahí, fue todo muy -demasiado- rápido; la operaron el 2 de noviembre y... Bueno, la cosa ya pintaba mal, entró en coma en la UCI y justo al cabo de un mes, el 2 de diciembre de 1979, como he dicho antes sobre las 17 horas, se nos fue. Se fue fisicamente, si, pero en nuestro corazón, ahí está.
Al tener a mi hija mayor, tuve muy claro -y mi marido también- que se llamaría Inma, y así fue; que casualmente tiene algún parecido con mi hermana... Es curioso.
Nada más. Cada 2 de diciembre, mis hermanos y yo también la tenemos muy, muy presente, pero hoy al cumplirse exactamente 40 años, he querido dejarlo plasmado aquí.
¡¡Hasta pronto!!
La nonna Tony
(aunque hoy me siento más, simplemente, Tony)





























