Hace mucho, más de un año, que no escribo por varias circunstancias: familiares, personales...
Hace dos meses, el 8 de octubre de este 2023, José se fue, y pensé que en cuanto el ánimo me lo permitiera, escribiría, como no podía ser de otra manera, sobre él.
Se fue, yo diría que igual que como vivió; discretamente, sin ruido, muy bien acompañado, eso sí, de todos los que le queríamos y a los que él quería muchísimo.
Fue una persona, sobre todo en los últimos tiempos, que a veces parecía algo ausente, pero la verdad es que no. Él estaba ahí, aunque a veces no hablara, pero estaba, y muy presente, ahora todos notamos su ausencia.
Yo pasé 39 años junto a él, 38 casados y casi un año de novios; media vida. Al pensar en él, la palabra que me sale siempre es gracias y te quiero. Sí, lo quise desde el primer momento, un amor que crecía con los años, con los hijos, que ayudan a que el amor se vaya fortaleciendo y consolidando. Ves que los hijos están ahí, primero porque Dios así lo ha querido, y también por una entrega total del uno para el otro, sincera y con la ilusión que de ahí pudiera haber descendencia, como gracias a Dios así fue.
Después, con los años, con sus agobios, dificultades, problemas que siempre los hay, ves también cómo los pequeños crecen y se hacen mayores, y son muy buenas personas a todos los niveles... ¡¡Cuántas veces lo habíamos comentado!! Qué bonito es ver a nuestros hijos tan responsables, buenos, cariñosos... En fin, la verdad no podíamos menos que sentirnos muuuy orgullosos y felices.
Luego han ido viniendo los nietos, otra maravilla, y ves cómo la familia va aumentando y que hay una huella, un rastro y sentimientos familiares, que va quedando.
Me es muy difícil decir lo que ha sido y es para mí José. Diría que ha sido lo más bonito y bueno que he tenido; nos hemos querido muchísimo, últimamente era un amor lleno de ternura y dedicación el uno hacia el otro.
Yo sé que él sigue presente en nuestro corazón, por supuesto, pero sabemos que ahí está ayudándonos; últimamente, por sus condiciones físicas, no podía, pero ahora sí; así lo estamos notando. Como siempre, en la sombra, discreto, pero ahí está, cuidando de todos nosotros.
Una vez más, digo "gracias, amor, por todo".
Siempre estarás en nuestra mente y nuestro corazón.
Mi despedida, como me gustaba decirle en ocasiones especiales:
Tuya, siempre,
Tony




