Un mes más de desescalada... ¡y llegamos a junio! Que si contamos desde marzo pues son ya... Casi tres meses, y ahí estamos, tratando de librarnos del virus, que se resiste y máxime cuando se cometen imprudencias.
Todos tenemos ganas de vernos, abrazarnos, besarnos, achuchar y coger a los nietos... Por supuesto. Y se hace extraño verse, ahora ya sí, pero con metro y medio de por medio... Con lo que esto supone; pero, si queremos superarlo, aparte de la tan deseada vacuna pues es lo que toca, de momento.
Bueno, poco a poco, piano, piano, vamos avanzando, estamos a punto de entrar en la Fase 2, aquí en Barcelona, en Madrid y varias regiones más, y muchas ya están en la Fase 3, incluida una pequeña parte de Cataluña; eso significa estar a un paso de la nueva normalidad; sí, así será, parece una normalidad diferente, con mascarillas, con distancia social, higiene de manos extrema, ¡en fin! Suerte que gracias a tantos buenos científicos que hay en España y en el mundo, parece que la tan deseada vacuna no se hará esperar demasiado. ¡Dios quiera que así sea!
Ya ahora estamos valorando mucho lo que significa poder vernos de nuevo, poder circular más o menos con cierta libertad de movimientos y horarios... y seguro que el día que por fin sea posible hacerlo sin mascarillas, sin distancias y sin fronteras... Seguro que esto que nos parecía y era tan normal, lo valoraremos mucho más, seguro.
Siempre pasa así, y es que damos por hecho y por normal el estar bien, tener lo necesario y más para vivir sin demasiadas preocupaciones, poder decidir a quién ver, dónde ir, qué hacer... Sí, todo esto es lo normal, lo cotidiano, lo que se da por hecho... pero... no nos damos cuenta de que todo esto que damos tan por supuesto, que ni apreciamos, de repente algo tan insignificante como un virus nos lo puede cambiar todo. ¡Así es!
Conclusión: al menos en lo que a mí respecta, he aprendido a valorar mucho más lo cotidiano, el día a día, cada paso que se pueda ir dando que sea un himno de acción de gracias, sí, de gratitud, de alegría y de pensar que a pesar de todo, aquí estoy, con toda mi familia, mi gran familia, con muchas ganas de verlos y, sobre todo, lo dicho, diciendo "gracias Dios mío porque aquí seguimos, sigue aquí con nosotros, ¡no nos dejes! Gratias tibi Deus!
Hasta la nueva normalidad!!
La nonna Tony



