Pienso que todo acontecimiento importante tiene su "broche de oro". Pues así ha sido en la última celebración/regalo de mi jubilación "cumplejubi", como dicen mis hijos.
Casi lo definiría como "brochazo": pasar un fin de semana en una casa rural en Sant Hilari de Sacalm toda la familia; nosotros, hijos, nietos. ¿Por qué Sant Hilari? Bueno, ellos, saben que para mi familia, sobre todo mis padres, fue un sitio especial en el que pasamos algunos veranos cuando mis hermanos y yo éramos niños y del que guardamos muy buen recuerdo. También con nuestros hijos hemos ido en alguna ocasión o han ido ellos, y me consta que también le tienen cariño.
Pues bien, pasamos casi tres días ahí. La verdad es que fue una maravilla, aunque el tiempo, como era la previsión, no acompañó. Pero lo importante es que disfrutamos mucho. Para mí hubo dos o tres momentos, "momentazos", que... ¡En fin! Me sentía en la gloria y dando muchas gracias a Dios de poder estar con ellos viviendo días inolvidables.
Hubo de todo: risas, juegos, conversaciones, alguna toma de decisión de tipo familiar importante, algún lloro de algún niño también -¡como es normal!- y, sobre todo, mucho cariño y ganas de hacernos los días muuuy agradables y tiernos, a pesar del clima.
En fin, pues sí, aquí ¿se acaba? ¿o empieza? la celebración de mi "cumplejubi". Pues, como ya dije esto es sinónimo de júbilo... Que, eso sí, me toca a mí llevarlo a cabo; ¡¡y en esto estoy!!


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