Enero, a partir del día 6, supone la vuelta a la normalidad. Normalidad que muchos esperan con impaciencia; después de las fiestas, vacaciones escolares, encuentros comidas trajín de buscar regalos... uno ya tiene ganas de volver a lo de cada día. Yo, personalmente, sí y no; sí por eso, por volver al ritmo habitual, y no porque las fiestas navideñas son muy especiales y siempre es bonito volver a vivirlas. Esperemos que el año próximo sean de verdad normales en el sentido amplio de la palabra.
Bueno, pues ya pasó enero y ha sido un mes bastante normal, aunque como en casi todas las familias, imagino, ha habido algún positivo, con el consiguiente confinamiento. Pero gracias a Dios, y siguiendo la tónica Ómicron, con síntomas leves.
A partir de ahí, hay de todo. Muchos días desayunamos con la calma con José, rato que también lo disfrutamos. Ahora cada quince días voy con una amiga -también es la manera de vernos- a hacer gimnasia dirigida en un parque de la zona al aire libre, y los otros días algún recado sola o con José, algún otro encuentro con amigas, y por supuesto lo típico de tareas domésticas, la misa diaria... Todo ello forma parte de mi vida y mi día a día.
Bueno, y este mes que en teoría es bastante frío pues resulta que muchos días han sido primaverales... y ahora a afrontar febrero con muchas ganas e ilusión. ¡De momento tenemos una cita a la vista de lo más ilusionante y esperado! ¡En febrero os lo cuento!
La nonna Tony
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