Hoy, en la cuarta jornada creada por el Papa Francisco, de los abuelos y personas mayores, quería referirme a mis abuelos.
La verdad, mucho no puedo decir, pues, a mis dos abuelas no las llegué a conocer, y los dos abuelos varones murieron siendo yo bastante joven, la relación que teníamos nosotros con nuestros abuelos, al menos en nuestro entorno de clase media, era muy diferente a la actual. Remarco lo del entorno, pues no sé si en medios rurales u otros entornos era distinto.
El caso es que nosotros, a los abuelos, sobre todo al materno, los veíamos en alguna ocasión especial, por supuesto en Navidades. Bueno, en Navidad tocaba la familia paterna y en San Esteban, la materna. Durante el año, alguna visita... pero eso, en plan visita. Después de más mayores sí que recuerdo al abuelo paterno, Sebastián, que venía a jugar a nuestra casa a bridge con mi padre, a veces también con mi madre, y algún amigo. Eso sí que lo recuerdo con cariño.
En nuestra familia se dio una curiosa circunstancia y coincidencia, y es que los dos abuelos, cuando se conocieron nuestros padres, tenían la misma edad, en aquel entonces 50 y pico, o sea, los dos enviudaron jóvenes. La abuela materna, Antonia, murió muy joven, con 39 años, creo, y la paterna, Rosa, con unos 50. Así que no tuvimos la suerte de conocerlas.
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| Los cuatro en la boda de mi hermano Luis. |
Además, los dos se volvieron a casar. Sebastián, padre de nuestro padre, que tenía tres hijos: Sebastián, Luis (nuestro padre) y Miguel, con Gloria, soltera, con la que tuvo dos hijos más, Javier y Fabián; este último ya nació siendo tío. Eugenio, padre de nuestra madre, se casó con Teresa, viuda con dos hijos. Él tenía dos hijas: mi madre, Mª Antonia, y Mª Asunción, y no tuvieron hijos en común. Además, las dos tenían la misma edad que mi madre, 28, o sea, eran bastante más jóvenes que ellos y, para más casualidades o no, las tres parejas se casaron el mismo año; así que nuestra madre tenía madrastra y suegra de su misma edad, curioso.
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| Día de San Esteban en casa de mi abuelo Eugenio. |
Ya que hoy es el día que es, solo una pequeña pincelada a ellos, los abuelos (lo que recuerdo).
El abuelo paterno, Sebastián, era divertido, simpático, tenía sentido del humor, vaya que te hacía reír y tenía salidas muy espontáneas y divertidas; también cuando se enfadaba, muy especialmente jugando a las cartas y en el fútbol, podía ser una bomba explosiva, pero se le pasaba rápido.
El abuelo materno, Eugenio, era el polo opuesto: muy metódico, súper ordenado, rayando en lo maniático, serio, reflexivo, calculador, hombre de negocios que consiguió un estatus social considerable.
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| Mi hermana Rosa con el abuelo Sebastián. |
Mucho más no puedo decir, pues mi recuerdo, como he dicho, se va a unos cuantos encuentros. Con el abuelo Sebastián, tuvimos bastante más contacto y recuerdo momentos familiares, también en Vilanova, muy agradables que la presencia de Gloria, muy buena anfitriona y acogedora, lo hacía posible.
Bueno, desde aquí un recuerdo muy especial hoy y, bueno, siempre, pues si no hubiera sido por ellos, hoy ni yo ni nadie de mi familia estaríamos aquí.
¡Gracias, avis, por vuestro legado!
Tony



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