Hay una canción que cantaban Romina y Albano, pareja que nos gustaba mucho a José y a mí, cuyo estribillo es:
Siempre siempre,
siempre siempre tú.
Pues eso me pasa, siempre mi pensamiento vuelve a él.
Hace ya –o solo– 7 meses que nos dejó y es verdad que no me invade la tristeza ni la melancolía, pero sí, durante el día, en muchos momentos, me vienen pensamientos y recuerdos. Algunas veces con satisfacción, otras veces con algo de pena, pues pienso que en algún momento no supe darle suficiente importancia a palabras, frases o acciones suyas, cosa que ahora valoro mucho e incluso yo repito con todo mi cariño.
Bueno, la verdad, la vida sin él es muy diferente, no cabe duda que me proporciona más libertad de movimientos, pues desde hacía unos años tenía –y quería– estar muy pendiente de él. Pero bueno, no hace falta decir que cambiaría mi libertad por tenerlo junto a mí.
Así y todo, no tengo nunca la sensación de soledad, pues aparte de que me siento muy acompañada y querida por mis hijos, nietos y demás familia, también me siento acompañada por él; sé que desde un lugar muy privilegiado, estoy segura, me está ayudando y acompañando mucho a mí y a nuestros hijos y seres queridos.
Es que para los que tenemos la suerte de tener Fe y creemos en la vida eterna: la muerte es un hasta luego y además sabemos que ellos pueden ayudarnos e interceder por nosotros ante el Señor y la Virgen María.
Bueno, hacía bastante que no escribía, desde febrero; desde entonces... la vida sigue... no bien igual (como cantaba Julio Iglesias) pero sí, va siguiendo su curso gracias a Dios, así tiene que ser.
Durante este periodo ha habido varias celebraciones, encuentros, salidas de "hermanitos" (importante). También por mi parte, desde entonces, un par de escapadas en solitario a Montblanc y una o dos en familia. Y es que a mí, ahora, es una cosa que me encanta de vez en cuando, pasar un día allá; lo primero que hago es ir al cementerio, donde está enterrado, y después... pasear por el pueblo, que me emociona y me llena de gratos recuerdos, visitar a una prima... e ir por supuesto a la Serra, donde está la Mare de Déu de la Serra, Patrona de Montblanc (fue el primer sitio que me enseñó de allí). Total, para mí, ahora ir a Montblanc es algo muy bonito y gratificante.
La verdad, sé que, como he dicho, ha habido celebraciones y encuentros muy bonitos y que no olvidaré fácilmente, quizá muy especialmente las veces que hemos ido a Montblanc, también en familia; sí, ahora todos nosotros tenemos como un algo con respecto a Montblanc, ¡claro!
El día 22 de abril, José hubiera cumplido 83 años. Mis hijos, dos nietas y yo fuimos a la Misa que ofrecieron por él en la iglesia donde nos casamos, donde los hijos hicieron la comunión, hubo bautizos, confirmaciones... Para mí, ir allá, donde con él habíamos ido bastante, también es otro lugar que me encanta ir y me trae un montón de recuerdos y siempre doy gracias por haber podido vivir todos estos momentos y toda esta maravillosa vida.
Aquí lo dejo, con la intención de no tardar tanto en volver, pues historias y recuerdos no faltan, ¡gracias a Dios!
Tony Sarrias de Anglès por siempre
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