miércoles, 7 de abril de 2021

El meu pare

Así se titula el documental con que nuestro hijo ha obsequiado a su padre y a toda la familia en su 80º aniversario.

La primera palabra que me viene a la cabeza es: ¡gracias! Muchas gracias, hijo, por este bonito, en su contenido y en su idea, regalo. Fue todo un espectáculo poder estar con nuestros hijos y nietos mayores, que también pusieron su valioso granito de arena en una sala de cine viendo este impresionante y no corto documental.

Es un repaso a su vida que empieza desde su infancia en su pueblo natal, Montblanc. Sigue con fotos de su estancia en la mili, en Zaragoza, una experiencia que le dejó mucha huella. La narración avanza, después, con escenas de su vida de adulto joven. A continuación vienen sus treinta y varios años, ya en Barcelona. Gracias a estar aquí establecido, fue una tarde de finales de agosto del año 1984, cuando nos conocimos. Y a partir de aquí, entro yo en escena. Después salen los hijos en varias etapas de su vida. Nuestras madres también salen en algunos momentos, sobre todo la mía, con la que vivimos durante 12 años y fueron muchos y entrañables momentos vividos con ella, lo cual también queda reflejado. Finalmente aparecen ellos, nuestros cinco nietos, como no podía ser de otra manera. Y ahí se ve una vez más cómo el avi está pendiente de ellos; a veces, cuando está delante de ellos no es muy explícito, pero doy fe que los tiene muy en su cabeza y en su corazón.

Así pues, lo dicho, fue una tarde maravillosa en la que disfrutamos, nos emocionamos, revivimos circunstancias algo olvidadas. Gracias a él, nuestro hijo, que ya apuntaba maneras desde los 13 años e iba grabando escenas familiares montando pequeñas historias... Con los medios que tenía, cámaras más sencillas, después algo más completas. Pero donde no llegaban los medios llegaba su empeño. Tenía ganas de poder dar vida a una pequeña parte de todo este material, así que lo hizo digitalizar y de ahí....Gracias a su profesionalidad y conocimientos y ganas de hacerlo, pues eso, salió "El meu pare". Un bonito e inolvidable regalo que seguro que iremos visionando alguna vez más, no tiene desperdicio.

Así que, gracias de nuevo Tito. Grazie tante!!!

Mamá





domingo, 17 de enero de 2021

2020, una Navidad diferente...

Si, la Navidad 2020 ha sido diferente, muy diferente... ¿o no tanto? Bueno, en la forma sí, en su esencia y sentido... no tanto.

Como sabemos, ha estado marcada por el Covid-19, así que no se han podido (o no se debían) hacer celebraciones de más de dos "burbujas", cosa que ya limita mucho, pues en nuestro caso, lo mínimo son tres, y si contamos hermanos, sobrinos, etc. Serían unas cuantas más. Por tanto, en la forma sí, ha sido diferente, pero en lo fundamental, que es lo que significa la Navidad... pues no ha cambiado.

La Navidad es celebrar de nuevo este Dios con nosotros, que Dios se hace hombre, para salvarnos. Esto no hay quien lo pueda cambiar, lo bonito es poderlo celebrar con la familia y reunirse... pero también pienso que una vez en la vida tenerlo que hacer de manera más sobria, intima (yo a mis 65 años ha sido la primera vez) pues tampoco es tan dramático e incluso tiene su parte positiva

Por un lado, como digo, la sobriedad, creo que en general todos hemos ahorrado algo. Luego, la intimidad que da paso a vivirlo diferente y más íntimo, reflexionando más sobre su sentido, con más calma, porque las preparaciones y desplazamientos ya sabemos lo que significan, y más si hay pequeños.. En fin, que piensas -yo al menos sí- quizá este año nos tocaba una Navidad más sentida, más pausada, más contemplativa... Así y todo se han encontrado a faltar, por supuesto, los encuentros, abrazos, las risas... En fin, el estar juntos y darte cuenta de que la familia es la familia aunque os veáis poco, pero ahí están, y cuando te encuentras te das cuenta que son una parte importante de ti y de tu vida.

De todas maneras, también la situación ha dado paso a la creatividad y nosotros, ahora me refiero a nuestros hijos, nietos y mi marido y yo, pues aunque por separado pero lo hemos celebrado... Me imagino que como la mayoría de familias, empezando por la Nochebuena... la Misa.. al final solo fuimos nosotros con nuestro hijo, que ahora esta aquí con nosotros, lo normal era acompañados de hijas, yernos, nietos... y la cena en casa los tres en vez de todos, pero no faltó la cantada, más breve, de villancicos por videollamada...

El día de Navidad estuvimos los tres pero celebrando la Navidad, hicimos comida, vimos una película... El día de San Esteban vino la hija mayor con su familia, también comida, actuaciones muy simpáticas de los niños mayores... En Año Nuevo vino la otra hija y familia, con un ritual tradicional ya en nuestra familia en este dia de pedir deseos, y las peques jugueteando


El día de Reyes pues también hubo intercambio de regalos, por separado pero muy entrañable también, y con agradables sorpresas. Además el día 5 es el cumpleaños de la hija mayor y el 6 de una de las nietas, también con su reducida celebración. Así es que,,, como digo Navidad diferente sí, pero celebrada también por supuesto!!


De todas maneras ojalá las próximas sean como las de siempre, eso significaría que hemos vencido al Covid-19. Rezo para que así sea.


La nonna Tony


lunes, 30 de noviembre de 2020

Hoy hace siete años...

Hoy hace siete años que nos estrenamos como abuelos/avis/nonnos... Sí. el 30/11/2013 a eso de las 15h nos llamó nuestro yerno, Roger, diciendo, lo que llevábamos horas esperando: "¡ya tenemos a Bru!" Recuerdo que yo salté, aplaudí. me abracé, me emocioné un montón, en definitiva, y di gracias, sí, gracias a Dios que todo fuera bien, pues madre e hijo estaban en perfecto estado.

En fin, pues aunque ya parece algo lejano, la verdad es que al recordarlo me parece como si fuera hace relativamente poco, pues recuerdo muy bien aquel día, y es que es verdad que todos y cada uno de los nietos y sus nacimientos, son momentos muy especiales y emotivos, ves a tu hija a la que no hace tantos años tenías en brazos, y la ves ya con su bebé... una pasada. Además, bueno, en esta ocasión fue el primer nieto, con el que te das cuenta de lo que es ser ya abuela... algo, repito, muy, muy especial.

Como digo de esto hace ya siete años y aquel bebé regordete, peloncete y rubito se ha convertido en un niño muy guapo, más esbelto, castaño; al que tengo la suerte, junto a su hermana Sol, de poder llevar al colegio cada mañana, lo cual cada vez es más gratificante para mí, y para ellos... creo que también.


Ya lo he comentado en otras ocasiones, hay días en que hablamos bastante, otros días menos, días que reímos, otros que respeto sus silencios, procuro entonces cogerles más fuerte o acariciarles, creo que así les transmito cercanía y cariño; pero vaya, casi siempre nos lo pasamos muy bien y me rejuvenece, por ellos madrugo un poco más, cosa que no me cuesta en absoluto, al contrario, a veces corremos para coger el bus y me encanta ver que a pesar de que ya no soy joven lo puedo hacer sin esfuerzo.

En fin, es que los nietos son los nietos, y... ya llevo siete años -y Dios quiera que pueda seguir unos cuantos años más- siendo la nonna.

Desde aquí mi felicitación a Bru y a sus papás. 

Con todo el cariño,


La nonna Tony

sábado, 21 de noviembre de 2020

21 de noviembre, un día especial

Sí. hoy, 21 de noviembre, para mí es un día especial... de un recuerdo más entrañable y cercano de nuestros padres, su recuerdo siempre está ahí, pero hoy, hace 75 años que se casaron.

Fue en la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, en Barcelona. Por aquel entonces, el año 1945, estaba en lo que era la capilla del colegio de las concepcionistas, en la calle Valencia, al cual había ido nuestra madre y del que guardaba muy buen recuerdo.


Ella, persona de profunda fe, decía que allí aprendió a querer mucho a la Virgen, pues como no podía ser de otra manera, allí se vivía mucho la devoción a María, creo que muy especialmente la novena y fiesta de la Inmaculada; su primera hija, nuestra hermana, se llamó Inmaculada, pero también el mes de mayo... En fin. que le caló mucho y muy profundamente. 

Así pues, se casaron allí; también escogió un dia algo mariano, pues hoy, 21 de noviembre, la Iglesia celebra la Presentación de la Virgen. También ella se nos fue en el mes de mayo, hace 11 años, "el mes mariano por excelencia" como ella decía.

Así que hoy los tengo y los voy a tener muy presentes pues aunque, por desgracia, solo pudieron celebrar las bodas de plata; mi padre se nos fue muy joven, con 51 años, hace ya casi 50 años. Hoy serían sus bodas de platino. Así que yo estoy segura que de alguna manera lo estarán celebrando... y desde aquí les brindo todo mi cariño, admiración y agradecimiento por tanto, pero muy especialmente porque gracias a ellos mis hermanos y yo hemos podido existir... ¡que ya es mucho!

Gracias, ¡¡¡¡os quiero muuuucho papás!!!!


Tony

sábado, 26 de septiembre de 2020

Slow...

Slow, lento.

Desde hace unos años se convirtió en un estilo de vida, en una filosofía... La verdad, es interesante leerlo e informarse, pues como todo en la vida, tiene sus pros interesantes y también, claro, algún contra.

Yo me enteré de su existencia hace ya bastantes años. Fue mi hija mayor que un dia a raíz de alguna de nuestras charlas me dijo: "Mamá, a ti te gustaria el slow...". Claro, yo no sabía de qué iba y al explicármelo lo busqué y sí, ya digo que alguna cosa me pareció interesante.

De hecho lo escribí en mi lista de objetivos de la jubilación. Pero bueno, como ocurre tantas veces, una cosa es lo que te gustaría, tu ideal, y otra por dónde la vida te va llevando... Lo que se dice de que "el hombre propone y Dios dispone".


Pues bien, esta mañana y en varios momentos, tengo que decir que he tenido la sensación de que realmente estaba viviendo el o en slow, o sea, sin prisas, deleitándome y disfrutando de lo que iba haciendo, contemplando el paisaje, sí, con coches, pero también con su cielo con alguna nube, montañas, algún edificio significativo de la ciudad...



El primer deleite es llevar a los nietos mayores al cole, por supuesto con mascarillas, gel en las manos... pero disfrutando de y con ellos y a partir de ahí, pues eso, con la calma vuelta en autobús, llegar al próximo destino, la Santa Misa, a la que asisto diariamente también con tiempo, sin prisas, sin precipitación, y después para casa a desayunar con mi marido y mi hijo, y también igual, disfrutando con y de ellos. 

A partir de ahí, pues quizás ya no ha sido tan slow... pero de verdad, ha sido una sensación que intentaré que se vaya repitiendo lo más a menudo posible. ¡¡¡De verdad!!!

Para mí, esto que en realidad no es más que vivir el momento con sus circunstancias y disfrutarlas al máximo, a tope. es una vivencia tremenda. ¡¡¡Os animo a hacer la prueba!!! 

¡Hasta la próxima!


La nonna Tony

Leyendo tranquilamente en el balcón. Slow! 



domingo, 6 de septiembre de 2020

Sant Hilari de Sacalm

Sant Hilari de Sacalm es conocido por sus fuentes ("la vil·la de les cents fonts"), especialmente por la Font Vella. Pues bien, en mi niñez fue nuestro lugar de veraneo durante cuatro años, creo, yo no recuerdo mucho pues fue de mis 2/3 hasta 5/6 años, así que recuerdo momentos, pero sí sé que fue un lugar en el que, primero mi padre y después mi madre y hermanos, conservamos buenos y gratos recuerdos

Pues bien, yo alguna vez he ido con mi marido e hijos, alguna vez con algún hermano... Creo que para una parte de la familia, entre ellos mis hijos, sigue siendo un lugar entrañable y de alguna manera querido.



Pues bien, este año mis hijos decidieron alquilar una casa rural durante una semana e ir abuelos, hijos y nietos. La verdad es que la experiencia ha sido... ¡¡inolvidable!! 

Ha habido de todo, trabajo también, con cinco niños de 6 a 0 años... ya se sabe. Pero desde luego ha sido una muy bonita experiencia. Hubo chapoteos en la pequeña piscina, juegos, cantos, correrías, excursiones... hasta nos visitó el simpático "pirata garrapata", hicimos un circuito de carreras alrededor del jardín... En fin, lo que cabe esperar cuando pasas unos días en familia y con niños.




Creo que entre todos, los más jóvenes con más empeño, garra e imaginación, conseguimos hacer de esta experiencia hacer unos días inolvidables y muy, muy bonitos, y creo que con ganas de repetir.

Pienso que para nuestros hijos Sant Hilari es un lugar especial, y ahora también lo será para nuestros nietos. Así se pasa el testigo de las tradiciones familiares, ¿no?

Hasta pronto!! 


La nonna Tony

domingo, 7 de junio de 2020

Un mes más de desescalada

Un mes más de desescalada... ¡y llegamos a junio! Que si contamos desde marzo pues son ya... Casi tres meses, y ahí estamos, tratando de librarnos del virus, que se resiste y máxime cuando se cometen imprudencias.

Todos tenemos ganas de vernos, abrazarnos, besarnos, achuchar y coger a los nietos... Por supuesto. Y se hace extraño verse, ahora ya sí, pero con metro y medio de por medio... Con lo que esto supone; pero, si queremos superarlo, aparte de la tan deseada vacuna pues es lo que toca, de momento.

Bueno, poco a poco, piano, piano, vamos avanzando, estamos a punto de entrar en la Fase 2, aquí en Barcelona, en Madrid y varias regiones más, y muchas ya están en la Fase 3, incluida una pequeña parte de Cataluña; eso significa estar a un paso de la nueva normalidad; sí, así será, parece una normalidad diferente, con mascarillas, con distancia social, higiene de manos extrema, ¡en fin! Suerte que gracias a tantos buenos científicos que hay en España y en el mundo, parece que la tan deseada vacuna no se hará esperar demasiado. ¡Dios quiera que así sea!

Ya ahora estamos valorando mucho lo que significa poder vernos de nuevo, poder circular más o menos con cierta libertad de movimientos y horarios... y seguro que el día que por fin sea posible hacerlo sin mascarillas, sin distancias y sin fronteras... Seguro que esto que nos parecía y era tan normal, lo valoraremos mucho más, seguro.

Siempre pasa así, y es que damos por hecho y por normal el estar bien, tener lo necesario y más para vivir sin demasiadas preocupaciones, poder decidir a quién ver, dónde ir, qué hacer... Sí, todo esto es lo normal, lo cotidiano, lo que se da por hecho... pero... no nos damos cuenta de que todo esto que damos tan por supuesto, que ni apreciamos, de repente algo tan insignificante como un virus nos lo puede cambiar todo. ¡Así es!

Conclusión: al menos en lo que a mí respecta, he aprendido a valorar mucho más lo cotidiano, el día a día, cada paso que se pueda ir dando que sea un himno de acción de gracias, sí, de gratitud, de alegría y de pensar que a pesar de todo, aquí estoy, con toda mi familia, mi gran familia, con muchas ganas de verlos y, sobre todo, lo dicho, diciendo "gracias Dios mío porque aquí seguimos, sigue aquí con nosotros, ¡no nos dejes! Gratias tibi Deus!







Hasta la nueva normalidad!!

La nonna Tony